El día del sismo del 19 de septiembre de 2017, apenas pasadas las 13 horas, Blanca se encontraba laborando en la explanada del Zócalo de la Ciudad de México, realizando recorridos a bordo de una bicicleta. Cuando, de repente, todo a su alrededor comenzó a moverse, la gente corría asustada por todos lados tratando de buscar un sitio seguro, los autos paraban su marcha, y ella, asombrada y sin poder hacer nada, veía cómo los edificios se movían de un lado para otro.

El día del sismo del 19 de septiembre de 2017, apenas pasadas las 13 horas, Blanca se encontraba laborando en la explanada del Zócalo de la Ciudad de México, realizando recorridos a bordo de una bicicleta. Cuando, de repente, todo a su alrededor comenzó a moverse, la gente corría asustada  por todos lados tratando de buscar un sitio seguro, los autos paraban su marcha, y ella, asombrada y sin poder hacer nada, veía cómo los edificios se movían de un lado para otro. 

Comenta que, gracias a los conocimientos adquiridos en el ERUM, y junto con un compañero, establecieron zonas de seguridad para prestar las asistencias médicas correspondientes a la gente de su alrededor, que en su gran mayoría eran por crisis nerviosas.

El primer pensamiento que pasó por su mente, fue su familia, por lo que los nervios la invadieron, dichos nervios se incrementaron al no poder contactar con ningún familiar, debido al corte de internet y telefonía. Finalmente, y después de varios intentos fallidos de comunicación, al fin logró saber de ellos mediante mensajería instantánea. Aliviada, supo que su familia se encontraba en un lugar seguro y a salvo, por lo que, pudo dedicarse en cuerpo y alma a prestar el auxilio a la ciudadanía.

Mujer paramédico perteneciente al ERUM, su labor consiste en salvar vidas mediante atenciones médicas inmediatas en la vía pública y domicilios particulares. Blanca está consciente de la enorme responsabilidad que representa formar parte de esa noble institución, y ella misma lo define en una muy atinada frase: “El saber que en mis manos puede estar la diferencia entre la vida y la muerte”.

Blanca Estela Pérez, estudió una carrera técnica en rescate Urbano. “La mayor satisfacción que me da mi trabajo es el recibir el agradecimiento de la gente que ayudo, el que te digan gracias a usted y a su labor de rescatista, mi familiar salvó su vida”, comenta contenta. Es madre de una hija de 12 años, la cual, tal vez en un futuro siga sus mismos pasos. 

Y concluye Blanca esbozando una sonrisa: “El saber que estoy en la profesión indicada en verdad cambia la vida y me fortalece día con día, desde muy pequeña tenía la inquietud de ayudar a la gente hasta que lo logré ingresando al ERUM”.