Con 34 años de edad y 13 de experiencia policial, Sánchez Benítez Miguel Ángel no puede evitar emocionarse al hablar de su padre, policía con más de 25 años de servicio y quien se jubiló a los 60 años de edad.

Con 34 años de edad y 13 de experiencia policial, Sánchez Benítez Miguel Ángel no puede evitar emocionarse al hablar de su padre, policía con más de 25 años de servicio y quien se jubiló a los 60 años de edad. 

Comenta orgulloso Miguel, que su padre Miguel Ángel Sánchez Alcorchas trabajó sus primeros 7 años dentro de la Policía Montada en el área de Herrería y forjas, para posteriormente concluir su vida laboral en el área de Macheros (mantenimiento y alimentación de equinos).

Miguel Ángel comenta que su papá fue el ejemplo y la motivación para entrar a la policía, recuerda: “Parece que fue ayer cuando acompañaba a mi padre a su trabajo, fue ahí donde nació la satisfacción por laborar con los equinos.” Gusto que también se transmitió a su hermana Mónica, quien en 2017 entró a la Policía Auxiliar. 

Sus padres nunca se opusieron a su decisión de ser policía, al contrario, lo motivaron diciéndole que era buena decisión, porque era un buen trabajo, honrado y estable. Miguel Ángel refiere que sus hijas están felices y orgullosas de su labor, aunque no dejan de estar preocupadas por el riesgo que éste implica. 

Recuerda que durante el tiempo que lleva de servicio, ha estado en lugares peligrosos, entre ellos, el llamado “Punto carretero”, dentro del perímetro de la Alcaldía de Cuajimalpa. Un punto muy vulnerable y de riesgo, lo cual lo obliga a mantenerse siempre alerta, refiere Miguel.

Su meta principal es ser un mando que entienda las necesidades reales del policía y así sentirse orgulloso de pertenecer a la Policía Montada. 

Relata Miguel con un gesto de tristeza, el momento de su accidente. Se encontraba de servicio en el área de Doma, lugar donde se adiestran los caballos para que puedan salir a servicio: “Lo recuerdo muy bien, el caballo llamado “Colorado” estaba inquieto, se movía demasiado, se espantó, por lo que reparó (brincó) y salí disparado dando media vuelta en el aire, al caer me lesioné el coxis y la columna, estuve 6 meses incapacitado con riesgo de quedar inválido”. Sin embargo, la necesidad y el gusto por el uniforme lo impulsaron a ponerse de pie. 

“Es un orgullo ser policía, pero ser parte de la Policía Montada es una experiencia única, el proteger a la ciudadanía como policía es básico, pero al hacerlo desde arriba de un caballo, es total”, finaliza Miguel.