Aquel día, 19 de septiembre de 2017, Maleni se encontraba llegando a la base del ERUM después de un simulacro de sismo, de la nada, ella siente cómo se empieza a mover la tierra, y la gente, presa del pánico, comienza a correr en diferentes direcciones. Preocupada y nerviosa, piensa inmediatamente en su familia que vive en el Estado de México.

Aquel día, 19 de septiembre de 2017, Maleni se encontraba llegando a la base del ERUM después de un simulacro de sismo, de la nada, ella siente cómo se empieza a mover la tierra, y la gente, presa del pánico, comienza a correr en diferentes direcciones. Preocupada y nerviosa, piensa inmediatamente en su familia que vive en el Estado de México. Al no poderse comunicar con ellos, su preocupación aumentaba, aunque en el fondo, una corazonada, le indicaba que su familia se encontraba bien. 

A las 13:15 horas, momento en que el sismo inició su movimiento más fuerte, Maleni tuvo la opción de salir a buscar a sus familiares,pero,fiel a su vocación, decidió quedarse para auxiliar a la gente que lo necesitaba en esos momentos. Y fue así como se dispuso a realizar las labores de rescate para las que tanto se había preparado y entrenado en los simulacros.

En el ERUM, se conformaron varios equipos de auxilio a la ciudadanía, divididos en grupos de seis personas rescatistas y una ambulancia. La ambulancia que Maleni abordó, llegó rápidamente al Colegio Enrique Rebsamen para comenzar las maniobras de rescate correspondientes. Durante las labores de ayuda, lograron poner a mucha gente con vida a salvo y mediante la remoción de escombros, y un exhaustivo trabajo, lograron rescatar a cinco personas.

“Al mover las placas de concreto, encontramos cuatro cuerpecitos de niños pequeños junto a su maestra, yo creo que trataron de escapar bajando las escaleras y la maestra los llevaba de la mano, por eso estaban todos juntos”, recuerda Maleni con tristeza. 

También recuerda, que fue necesario ocupar equipo especial para poder levantar las placas de concreto que se habían apilado una tras otra y poder así sacar los cuerpos de las víctimas que el siniestro dejó ese día. 

A más de un año de aquel fatídico incidente, Maleni lo mira en retrospectiva y se siente contenta de pertenecer al cuerpo del ERUM y como reflexión final comenta: “Mi mayor satisfacción como mujer paramédica es el de recibir la gratitud de la gente que ayudo, el hecho de saber que por mi pronta reacción y conocimientos médicos he ayudado a que otra persona llegue con bien y regrese a su casa sano y salvo”.