José Roberto Chavarría Cano tiene 11 años de servicio. García Pinto Felipe de Jesús con 6 años en la corporación, coinciden en que: son casados, son el hermano mayor de sus respectivas familias, los dos tienen tres hijos, madres trabajadoras y padres finados.

José Roberto Chavarría Cano tiene 11 años de servicio. García Pinto Felipe de Jesús con 6 años en la corporación, coinciden en que: son casados, son el hermano mayor de sus respectivas familias, los dos tienen tres hijos, madres trabajadoras y padres finados.

José Alberto y Felipe de Jesús, circulaban sobre la Avenida Bahía de la Ascensión llegando casi a la esquina con Bahía de Palmas, de la colonia Verónica Anzures, Alcaldía de Miguel Hidalgo. Cuando de repente, se dan cuenta que frente a ellos hay una pareja forcejeando.

Estacionan la unidad, se acercaron caminando y observaron que el sujeto tenía amenazada a la mujer con un arma de fuego y de espalda a la pared. Motivo por el cual se le indicó al sujeto que soltara el arma y se alejara de la mujer. 

Narra Chavarría: “llegué del lado derecho del sujeto, y al notar mi presencia  intentó apuntarme con el arma, pero no se dió cuenta que mi compañero llegó del lado izquierdo unos segundos después y lo sorprendió gritándole que soltara el arma.

El sujeto volteo atónito, quien pensó que Chavarría estaba solo. Comenta Felipe:  “Creo que el casco que traía puesto el sujeto nos ayudó para que nos perdiera de vista y no supiera qué hacer” Reafirma José Alberto: “Aprovechamos ese gran detalle”. 

Al sentirse acorralado tiró el arma. Levantó las manos diciendo: “Ya estuvo, me doy” y se tiró al piso. De inmediato se le realiza una revisión de seguridad y se le encontró  500 pesos.  Se atendió a la víctima, quien refirió que el sujeto le había quitado en dinero y la había amagado con un arma. Tanto el dinero recuperado y el sujeto fueron puestos a disposición del Ministerio Público.

La adrenalina hace que se concentren en su objetivo y no tener miedo. García Pinto agregó: “No hay momento de pensar en nada, todo sucede en segundos, tienes que hacer bien tu trabajo y con las mayores medidas de seguridad”.

Chavarría dice: “Recuerdo claramente cuando la víctima sintiéndose ya segura me dijo: “¡Gracias oficiales! por estar en el lugar y momento oportuno”.

Finalmente, ambos coinciden que entraron a la policía por necesidad, por una estabilidad económica, y que ahora, aman su trabajo. La familia en un principio no querían que fueran policías, pero terminaron por aceptar tan difícil profesión.