De “Sangre Azul”, como se dice en el argot policial. Es uno de seis integrantes de su familia, que día a día dan su vida y prestan su servicio para proteger a la ciudadanía. José Armando Herredias, es casado y padre de una niña de 3 años. Ingresó a la policía en el año 2012 por el gusto y respeto al uniforme. “Es un orgullo  ser parte de un cambio, el poder dar todo mi esfuerzo para evitar que malhechores le quiten sus pertenencias a la gente que trabaja honradamente”. Refiere Armando con un gesto de satisfacción. 

De “Sangre Azul”, como se dice en el argot policial. Es uno de seis integrantes de su familia, que día a día dan su vida y prestan su servicio para proteger a la ciudadanía. José Armando Herredias, es casado y padre de una niña de 3 años. Ingresó a la policía en el año 2012 por el gusto y respeto al uniforme. “Es un orgullo  ser parte de un cambio, el poder dar todo mi esfuerzo para evitar que malhechores le quiten sus pertenencias a la gente que trabaja honradamente”. Refiere Armando con un gesto de satisfacción. 

Ingresó con vocación de servicio debido a que en su familia ya es una tradición pertenecer a la Policía de la Ciudad de México. Refiere José Armando que es un orgullo pertenecer a tan noble Institución y está muy agradecido de que le haya dado un trabajo estable y honrado para que su familia tenga una vida digna. A pesar de los obstáculos ha sabido salir adelante dentro y fuera de la Corporación.

Con estudios de nivel medio superior, tiene la aspiración de continuar la universidad con el apoyo de la Policía. El ser responsable en todo lo que hace, le ha traído grandes beneficios tanto en el trabajo como en lo familiar.

El dia de los hechos, José Armando Herredias y su compañero circulaban sobre la Avenida del Rosal con dirección a Periférico Oriente, se colocaron detrás de una unidad de transporte público (Microbús de la Ruta 14), y observaron a una persona que bajó del Microbús de manera inusual quien  no se percató de nuestra presencia.  Al alzar la mirada nos vió y de inmediato se dió la vuelta y continuó su camino como si nada hacia la calle de Salsífi.

En seguida unas personas que estaban a bordo del Microbús bajaron y nos indicaron que el sujeto que iba adelante los acababa de asaltar y que llevaba un arma de fuego. Con todas las medidas de seguridad José Armando fue tras él para detenerlo. Su compañero a bordo de la unidad avanzó por la calle Zanahoria y llegar por Avenida las Torres e interceptarlo de frente, simultáneamente pidió apoyo de más patrullas.

“Sobre la calle Salsífi había mucha gente transitando quienes le impedían el libre paso al asaltante, motivo por el cual realizó dos disparos para que la gente se quitara de su camino. Éste se tropieza y cae al momento de levantarse dió media vuelta me apunta con una arma que tenía las cachas de madera y me dispara en dos ocasiones diciéndome: ¡Nunca me vas agarrar !, ¡Te voy a matar!. De inmediato repelí la agresión abatiendo al sujeto, quien  minutos antes había asaltado, puesto en riesgo la vida de las personas y el que me había disparado en dos ocasiones”. Agregó José con determinación. 

“Se aglomeró la gente que estaba en la calle comenzó a insultarme a grabarme con sus teléfonos celulares, me gritaban ¡Tú lo mataste!. Me vi rodeado por más de 30 personas y una de ellas quiso quitarme la placa, una mujer gritó ¡Éste le disparó al muchacho! defendiéndolo sin saber qué es lo que había hecho. Es obvio que vivía por la zona, que era vecino y que lo conocían” Refiere Herredias.    

La gente de alrededor empezaba a agitar a los demás queriendo hacerle daño, de momento estaba sólo por que su pareja se había dado la vuelta con la patrulla para entrar de frente por el otro lado y llegando inmediatamente.” Tuve miedo pero considero que actúe de la mejor manera, todo en aras de proteger y salvaguardar la integridad física y los bienes de las personas”. Concluye José Armando.

Herredias, fue recibido por el Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, Ingeniero Raymundo Collins Flores, quien le agradeció personalmente por actuar oportuna y eficientemente protegiendo a la ciudadanía. Proporcionándole el apoyo necesario ascendiendo al grado inmediato superior por su eficiencia y valor en servicio.