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ERUM

El Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), cuenta  con un estado de fuerza de personal de más de 400 elementos divididos en tres turnos, que atienden con prontitud y profesionalismo un promedio de 300 llamadas de emergencias diarias. Equipados con 32 ambulancias, 7 unidades especiales de rescate, 15 motocicletas y 25 bicicletas para una rápida atención, distribuidas en zonas de acceso limitado para ambulancias. Sin importar la hora, los y las valerosas personas que integran el ERUM, día con día solventan las necesidades médicas que la ciudadanía requiere.

Nos encontrábamos en Eje Central y Diagonal 20 de Noviembre, cuando aproximadamente a las 8:15 horas recibimos una llamada de emergencia vía radio por la frecuencia, donde informaban que en Avenida del Trabajo esquina Rivero, Colonia Morelos, había una persona que se quería arrojar desde un tercer nivel.

De inmediato Nos trasladamos al lugar junto con el Director de Rescate Carlos Ernesto Hernández Colín con 9 elementos del personal. Al llegar observamos que había una persona del sexo masculino de aproximadamente 25 años de edad con actitud agresiva y mentalmente alterado, queriéndose arrojar desde un tercer nivel de una casa, mismo que se encontraba colgado de una malla ciclónica y cerca de unos cables de luz de alta tensión.

Subimos hasta donde se encontraba el sujeto entablamos una conversación amigable y se le dió confianza para distraerlo. “Le preguntamos de que si tenía alguna demanda o problema en el cual pudiéramos ayudarle y se negó a responder. Solo decía repetidamente “Háganse para allá” tanto a nosotros como a sus familiares que también subieron para calmarlo. Se veía muy alterado mirando fijamente el cielo, no sé tal vez pensando en aventarse, ya que nos hicieron saber sus familiares que él tomaba pastillas antidepresivas”. Comentó Eduardo con cierta preocupación.

“Empezamos a planear la estrategia para poder llegar a él y evitar que se quitara la vida, mientras que era distraído el sujeto hablando de frente, mi compañero José Eduardo conforme lo planeado caminó por la reja del lado de afuera entrando por la parte de atrás y lo sorprendió de  inmediato, incluso poniendo en riesgo su vida ya que se encontraba muy cerca de unos cables de alta tensión”. Relató Villar Dimas.

Se abalanzó Eduardo Alejandro, para apoyar a su compañero quien  sujetó  fuertemente al joven y así evitar que se arrojara o empujara a José Eduardo, hacia los cables. Una vez  que se aseguró y puso a salvo a la persona,  decidieron bajarlo.

Ya en un área segura se le dió las primeras atenciones médicas, revisando signos vitales y estado de conciencia y fue trasladado a un hospital para su atención.                 

“Uno pone en riesgo su vida por salvar la de gente que no conoces, aun así aunque se quieran quitarse la vida, al ver a la persona en esa situación de vulnerabilidad, pienso en mi familia, ¿y si fuera mi hermano, mi hijo, mi padre o mi abuelo?”. Concluye José Eduardo Rodríguez.       


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Un hombre decepcionado de la vida, sin empleo, discute con su esposa y ésta lo abandona  por lo que decide quitarse la vida y aventarse de lo alto de una antena en la azotea de un edificio. Son situaciones por lo que una persona puede recurrir a semejante conducta y optar por buscar una salida. El suicidio.  

Pasaban de las 06:00 de la mañana del viernes 3 de noviembre del 2018, la Base Bengala, asignó un servicio de emergencia a los integrantes de la Unidad de Rescate MX-006-G3, para que acudieran a las calles de Isabel la Católica y Madero en el número 54 del edificio, en el que se ubica el  “Centro Joyero” de la Alcaldía Cuauhtémoc.

Al llegar al lugar, observaron a un masculino que se encontraba en la parte superior de una antena de comunicación que medía aproximadamente 20 metros de altura, la cual se encuentra en la azotea del edificio de más de seis pisos. Debido a lo estrecha que se encontraba la calle no se pudo colocar lona de salvamento, por lo que la labor de convencimiento fue primordial para mantener con vida a la persona que presentaba una crisis.

Fueron seis horas de negociación de los elementos de la Unidad Especial de Rescate del ERUM. Los integrantes del turno matutino de la Ambulancia Daniela de Vilchis Ávila, Marcos Mariles, Israel Meléndez Balderas, Jorge Luis Villanueva y Jirám Ruíz Pavano. Los tres últimos subieron  por turnos y trataron de convencer de manera amigable para que la persona no se hiciera daño. “A pesar de la actitud agresiva que tenía con nosotros, a mí me dio una patada en la cara pero con todo y eso conservamos la calma y el profesionalismo, hidratando a la persona”. Refirió Israel Meléndez.

En un hecho sin precedente el Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, Ingeniero Raymundo Collins Flores, se presentó en el lugar y concluyó los trabajos de rescate, quien continuó el diálogo empático y finalmente logró convencer  a la persona para que bajara por su propia voluntad.

Israel Mendoza Balderas con 30 años de edad y 7 años de servicio se siente orgulloso de pertenecer a una Institución tan humanitaria y poder ayudar a la gente en situación de riesgo o peligro. Su familia desde el inicio de la profesión le dijo que era muy peligroso el estar en la calle atendiendo gente que muchas veces te agrede, que es de mucho riesgo, pero se sienten orgullosos de que haya tomado esa decisión.

Israel se encuentra muy capacitado en Auxiliar de Enfermería, Técnico en Atención Médica Pre hospitalario, Rescate y Trabajos en Alturas, asimismo en Estructuras Colapsadas, y dice que la preparación y su continua actualización es parte fundamental de su actuar diario y ayudar con calidad y rapidez a los ciudadanos.

Por su parte Jirám Ruíz Pavano, parte del equipo de rescate de ese día vuelve hacer gala de sus conocimientos anexando una vida más salvada en su haber. El siempre ayuda a la gente arriesgando su vida y refiere que forma parte fundamental de su existencia.  

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Un hombre decepcionado de la vida, sin empleo, discute con su esposa y ésta lo abandona  por lo que decide quitarse la vida y aventarse de lo alto de una antena en la azotea de un edificio. Son situaciones por lo que una persona puede recurrir a semejante conducta y optar por buscar una salida. El suicidio.  

Pasaban de las 06:00 de la mañana del viernes 3 de noviembre del 2018, la Base Bengala, asignó un servicio de emergencia a los integrantes de la Unidad de Rescate MX-006-G3, para que acudieran a las calles de Isabel la Católica y Madero en el número 54 del edificio, en el que se ubica el  “Centro Joyero” de la Alcaldía Cuauhtémoc.

Al llegar al lugar, observaron a un masculino que se encontraba en la parte superior de una antena de comunicación que medía aproximadamente 20 metros de altura, la cual se encuentra en la azotea del edificio de más de seis pisos. Debido a lo estrecha que se encontraba la calle no se pudo colocar lona de salvamento, por lo que la labor de convencimiento fue primordial para mantener con vida a la persona que presentaba una crisis.

Fueron seis horas de negociación de los elementos de la Unidad Especial de Rescate del ERUM. Los integrantes del turno matutino de la Ambulancia Daniela de Vilchis Ávila, Marcos Mariles, Israel Meléndez Balderas, Jorge Luis Villanueva y Jirám Ruíz Pavano. Los tres últimos subieron  por turnos y trataron de convencer de manera amigable para que la persona no se hiciera daño. “A pesar de la actitud agresiva que tenía con nosotros, a mí me dio una patada en la cara pero con todo y eso conservamos la calma y el profesionalismo, hidratando a la persona”. Refirió Israel Meléndez.

En un hecho sin precedente el Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, Ingeniero Raymundo Collins Flores, se presentó en el lugar y concluyó los trabajos de rescate, quien continuó el diálogo empático y finalmente logró convencer  a la persona para que bajara por su propia voluntad.

Israel Mendoza Balderas con 30 años de edad y 7 años de servicio se siente orgulloso de pertenecer a una Institución tan humanitaria y poder ayudar a la gente en situación de riesgo o peligro. Su familia desde el inicio de la profesión le dijo que era muy peligroso el estar en la calle atendiendo gente que muchas veces te agrede, que es de mucho riesgo, pero se sienten orgullosos de que haya tomado esa decisión.

Israel se encuentra muy capacitado en Auxiliar de Enfermería, Técnico en Atención Médica Pre hospitalario, Rescate y Trabajos en Alturas, asimismo en Estructuras Colapsadas, y dice que la preparación y su continua actualización es parte fundamental de su actuar diario y ayudar con calidad y rapidez a los ciudadanos.

Por su parte Jirám Ruíz Pavano, parte del equipo de rescate de ese día vuelve hacer gala de sus conocimientos anexando una vida más salvada en su haber. El siempre ayuda a la gente arriesgando su vida y refiere que forma parte fundamental de su existencia.  

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Ruíz Pavano Jirám, es el tercero de cuatro hermanos. Inicia su carrera como rescatista mediante una convocatoria para entrar al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas en lo que hoy es la Universidad de la Policía de la Ciudad de México.

Ingresa al ERUM, en noviembre del 2012 por gusto e interés de pertenecer a un grupo especializado en el área  médica y así ayudar a la ciudadanía. El día 23 de Octubre del 2018 aproximadamente a las 17:20 horas, vía radio informaron de  una emergencia en la que tres personas estaban suspendidas de un andamio dañado en un edificio ubicado en la Avenida Chapultepec y Guadalajara, Colonia Juárez, Alcaldía Cuauhtémoc.

Ruíz Pavón refiere que circulaba sobre la Avenida Eje Central y  Doctor Río de la Loza, abordo de la ambulancia de rescate especial MX-006-G3 junto a sus compañeros Ricardo Rojano Negrete y Carrichi Camacho Juan, tras escuchar la emergencia, se trasladaron de inmediato al lugar.

Al llegar observaron a tres personas en peligro, quienes pendían de un andamio, por lo que rápidamente ingresan al edificio. Suben hasta el décimo piso y comienzan las labores de rescate vertical. Jirám relata: “Me puse el equipo de protección personal, mientras que mis compañeros aseguraron la línea de vida, tomando las medidas de seguridad.  Al estar listos y coordinados, descendimos e iniciamos el rescate”.

Continúa diciendo Jirám: “Mis compañeros checaron los anclajes que no se soltaran y aplicaron las técnicas de trabajo vertical necesarias, todo esto desde una altura de 40 metros aproximadamente”. 

Mientras tanto Ruíz Pavano, comentó que al acercarse a las personas se les apoyó Psicológicamente para tranquilizarlas, técnica que se le aplica a las personas en situación vulnerable. Se les da confianza y explica que ya se está trabajando en su rescate y se confirma que no tengan lesiones que pongan en peligro su vida. 

Se coloca de inmediato el triángulo de evacuación conocido como “pañal”, son tres anillas de metal con los que se aseguran por medio de un mosquetón, es un complemento que nos ayuda para realizar un descenso seguro por medio de la línea de vida.

Jirám relata: “Le coloque el triángulo de evacuación a un masculino de 40 años, descendí junto con él hasta llegar a ras del suelo para entregarlo  sano y salvo a la unidad médica y realizar su valoración correspondiente. Las otras dos personas estaban muy  desesperadas, nerviosas y solicitaron que fueran bajados a través de la escalera telescópica de los bomberos”

La preparación como rescatista es primordial para prestar un servicio de calidad y profesionalismo a la ciudadanía. Se actualiza continuamente en cursos de  extracción vehicular, espacios confinados, materiales peligrosos, montañismo, rescate acuático (buceo), estructuras colapsadas, soporte básico de vida y primer respondiente, atención pre hospitalaria, entre otros. Reafirma Jirám.

“En donde sea, en cualquier atención médica o rescate peligroso, realizo mi trabajo con el corazón en la mano, poniendo mi mejor esfuerzo y aplico los conocimientos adquiridos”. Concluye Jirám.








“¿Por qué no ingresas a la Cruz Roja?” Esa fue la pregunta que su novia le hizo a un joven Ángel Hernández Pérez, quien a sus 19 años terminó la preparatoria e ingresó a su primer trabajo de camillero en el Hospital Londres. Sin duda, recuerda Ángel, esa fue la interrogante que cambiaría su vida para siempre. 

Tiempo después, la pregunta se convirtió en afirmación. Logró ingresar a la Cruz Roja durante 7 meses, y posteriormente, consiguió ingresar al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas por sugerencia de compañeros y apoyo de sus familiares. 

Ángel comenta que uno de los eventos que marcó su vida dentro del Escuadrón, fue la explosión del edificio de Pemex ocurrida en enero de 2013. 

Luego de recibir por radio el reporte sobre la explosión, de inmediato se dirigió a la base para recoger a más personal y poder brindar apoyo en el área del siniestro. Ya en el lugar de la emergencia, había gente trabajando entre los escombros, y Ángel recuerda que él y sus compañeros se enfocaron en otorgar las primeras atenciones médicas en el área de espera asignada, bajando su camilla y esperando a los heridos. Impactados por la magnitud del evento, permanecieron atentos ayudando a los lesionados. 

Recuerda Ángel que al recibir a una paciente herida, escuchó cómo los rescatistas comentaron entre ellos “ya no está respirando”, fue un momento de preocupación y recuerda asombrado: “Me impactó mucho ver cómo la pierna de la paciente estaba atravesada por una madera, fue muy angustiante, pero en eso me di cuenta de que parpadeó, y ahí pude comprobar que seguía con vida”. Rápidamente la llevaron al helicóptero para que llegara al hospital, donde se encargaron de brindarle la atención necesaria. 

A pesar de las situaciones difíciles por las que ha pasado, Ángel disfruta mucho lo que hace, a sus 28 años de edad y con 6 de servicio en el ERUM está capacitado en Atención Médica Prehospitalaria, es Técnico en Urgencias Médicas, en Buceo de Rescate, entre otros cursos y actualizaciones. Definitivamente le gusta mucho su trabajo. “Para mí el ERUM es lo mejor, tengo bien puesta la camiseta y amo ayudar a la gente”, concluye Ángel. 


Mujeres y hombres comprometidos con su labor, que día a día responden al llamado de diversas emergencias, donde la activación de sus servicios, el tiempo de respuesta y su eficiencia al actuar, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Son situaciones que viven los integrantes del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) de la Ciudad de México.

Del 26 al 28 de septiembre de este año, se llevó a cabo el “Quinto Ejercicio Nacional para Grupos Unit of Search And Rescue” (USAR, por sus siglas en inglés),  en Melaque, Jalisco, al cual, acudieron varios grupos de emergencias de diferentes Instituciones como Protección Civil, Policía Federal, Secretaría de Marina, Secretaría de la Defensa Nacional, Bomberos y por supuesto el ERUM de la Ciudad de México. 

El objetivo principal del ejercicio es fomentar una adecuada coordinación entre los grupos, para poder otorgar una respuesta rápida y eficiente a la ciudadanía en caso de cualquier emergencia o desastre natural. Puede durar de 2 hasta 5 días, dependiendo de la capacidad de cada institución para trabajar coordinados como equipo. Durante esos días, se realizan simulacros de salvamento y se procura rescatar al mayor número de personas con vida. 

El ejercicio está estructurado en tres etapas. La primera: ACTIVACIÓN. Les dan a conocer el “desastre” que enfrentarán (en este caso, un simulacro de sismo de 7.5 grados en la escala de Richter, y el colapso del Hotel Melaque con varias personas atrapadas.)

La segunda etapa: MOVILIZACIÓN. En ella se desarrolla la logística necesaria y se les proporcionan los medios para trasladarse, así como las herramientas indispensables para trabajar en el lugar del incidente. 

La tercera etapa: OPERACIONES. Se refiere a la coordinación y asignación de tareas, de cómo se va trabajar, delegar las actividades entre las células, los oficiales y los líderes. Una vez completadas las etapas, y ya todos organizados dentro del hotel, (el cual es un hotel en ruinas, perfecto para simular este tipo de situaciones), comienza el ejercicio.

Un total de 42 personas asistieron por parte del ERUM: 36 participantes y 6 evaluadores. 5 de los rescatistas que acudieron, compartieron parte de sus experiencias y opiniones acerca de este ejercicio.

Son jóvenes que forman parte de la misma generación, con 6 años dentro del ERUM, pero para 4 de ellos, éste es el primer ejercicio en el que participan, por lo que la experiencia les pareció muy enriquecedora: “A pesar de ser algo simulado, se toma en serio y con las debidas precauciones, hay que unificar criterios ante un desastre natural grande”, refiere Jessica Álvarez Trinidad de 28 años; por su parte, Maleni Ávila Escalona de 27 años comenta: “Sí le tomamos mucha importancia, íbamos con mucho entusiasmo y a ver que iba a pasar”.

Ángel Hernández Cruces, de 28 años, explica: “Todo esto implica una fuerza de tarea, un grupo USAR debe ser autosustentable, es decir, no debe depender de terceros”, y concuerda en que siempre debe tomarse con la seriedad debida. Con 26 años de edad, Cecilia Padilla Rodríguez opina: “Este tipo de ejercicios son importantes para tener una mejor coordinación en el caso de eventos reales, ya sabíamos a lo que íbamos, pero verlo en vivo fue otra cosa.”

Y por último, Josué Antonio Guerrero, a sus 29 años, es el que tiene mayor experiencia en estos simulacros, para él: “Este tipo de ejercicios te da la oportunidad de aprender, de ver las formas de trabajar e identificar las deficiencias y las áreas de oportunidad, y así tener un panorama más extenso de lo que podría suceder.”

Los integrantes del ERUM que acudieron a este Quinto Ejercicio Nacional, están de acuerdo que fue una experiencia muy “padre”, ya que adquirieron muchos conocimientos y les sirvió para unificar criterios durante una emergencia, y así, enfocarlos en la realidad.




El día del sismo del 19 de septiembre de 2017, apenas pasadas las 13 horas, Blanca se encontraba laborando en la explanada del Zócalo de la Ciudad de México, realizando recorridos a bordo de una bicicleta. Cuando, de repente, todo a su alrededor comenzó a moverse, la gente corría asustada  por todos lados tratando de buscar un sitio seguro, los autos paraban su marcha, y ella, asombrada y sin poder hacer nada, veía cómo los edificios se movían de un lado para otro. 

Comenta que, gracias a los conocimientos adquiridos en el ERUM, y junto con un compañero, establecieron zonas de seguridad para prestar las asistencias médicas correspondientes a la gente de su alrededor, que en su gran mayoría eran por crisis nerviosas.

El primer pensamiento que pasó por su mente, fue su familia, por lo que los nervios la invadieron, dichos nervios se incrementaron al no poder contactar con ningún familiar, debido al corte de internet y telefonía. Finalmente, y después de varios intentos fallidos de comunicación, al fin logró saber de ellos mediante mensajería instantánea. Aliviada, supo que su familia se encontraba en un lugar seguro y a salvo, por lo que, pudo dedicarse en cuerpo y alma a prestar el auxilio a la ciudadanía.

Mujer paramédico perteneciente al ERUM, su labor consiste en salvar vidas mediante atenciones médicas inmediatas en la vía pública y domicilios particulares. Blanca está consciente de la enorme responsabilidad que representa formar parte de esa noble institución, y ella misma lo define en una muy atinada frase: “El saber que en mis manos puede estar la diferencia entre la vida y la muerte”.

Blanca Estela Pérez, estudió una carrera técnica en rescate Urbano. “La mayor satisfacción que me da mi trabajo es el recibir el agradecimiento de la gente que ayudo, el que te digan gracias a usted y a su labor de rescatista, mi familiar salvó su vida”, comenta contenta. Es madre de una hija de 12 años, la cual, tal vez en un futuro siga sus mismos pasos. 

Y concluye Blanca esbozando una sonrisa: “El saber que estoy en la profesión indicada en verdad cambia la vida y me fortalece día con día, desde muy pequeña tenía la inquietud de ayudar a la gente hasta que lo logré ingresando al ERUM”.

El día del sismo del 19 de septiembre de 2017, apenas pasadas las 13 horas, Blanca se encontraba laborando en la explanada del Zócalo de la Ciudad de México, realizando recorridos a bordo de una bicicleta. Cuando, de repente, todo a su alrededor comenzó a moverse, la gente corría asustada  por todos lados tratando de buscar un sitio seguro, los autos paraban su marcha, y ella, asombrada y sin poder hacer nada, veía cómo los edificios se movían de un lado para otro. 

Comenta que, gracias a los conocimientos adquiridos en el ERUM, y junto con un compañero, establecieron zonas de seguridad para prestar las asistencias médicas correspondientes a la gente de su alrededor, que en su gran mayoría eran por crisis nerviosas.

El primer pensamiento que pasó por su mente, fue su familia, por lo que los nervios la invadieron, dichos nervios se incrementaron al no poder contactar con ningún familiar, debido al corte de internet y telefonía. Finalmente, y después de varios intentos fallidos de comunicación, al fin logró saber de ellos mediante mensajería instantánea. Aliviada, supo que su familia se encontraba en un lugar seguro y a salvo, por lo que, pudo dedicarse en cuerpo y alma a prestar el auxilio a la ciudadanía.

Mujer paramédico perteneciente al ERUM, su labor consiste en salvar vidas mediante atenciones médicas inmediatas en la vía pública y domicilios particulares. Blanca está consciente de la enorme responsabilidad que representa formar parte de esa noble institución, y ella misma lo define en una muy atinada frase: “El saber que en mis manos puede estar la diferencia entre la vida y la muerte”.

Blanca Estela Pérez, estudió una carrera técnica en rescate Urbano. “La mayor satisfacción que me da mi trabajo es el recibir el agradecimiento de la gente que ayudo, el que te digan gracias a usted y a su labor de rescatista, mi familiar salvó su vida”, comenta contenta. Es madre de una hija de 12 años, la cual, tal vez en un futuro siga sus mismos pasos. 

Y concluye Blanca esbozando una sonrisa: “El saber que estoy en la profesión indicada en verdad cambia la vida y me fortalece día con día, desde muy pequeña tenía la inquietud de ayudar a la gente hasta que lo logré ingresando al ERUM”.



Aquel día, 19 de septiembre de 2017, Maleni se encontraba llegando a la base del ERUM después de un simulacro de sismo, de la nada, ella siente cómo se empieza a mover la tierra, y la gente, presa del pánico, comienza a correr en diferentes direcciones. Preocupada y nerviosa, piensa inmediatamente en su familia que vive en el Estado de México. Al no poderse comunicar con ellos, su preocupación aumentaba, aunque en el fondo, una corazonada, le indicaba que su familia se encontraba bien. 

A las 13:15 horas, momento en que el sismo inició su movimiento más fuerte, Maleni tuvo la opción de salir a buscar a sus familiares,pero,fiel a su vocación, decidió quedarse para auxiliar a la gente que lo necesitaba en esos momentos. Y fue así como se dispuso a realizar las labores de rescate para las que tanto se había preparado y entrenado en los simulacros.

En el ERUM, se conformaron varios equipos de auxilio a la ciudadanía, divididos en grupos de seis personas rescatistas y una ambulancia. La ambulancia que Maleni abordó, llegó rápidamente al Colegio Enrique Rebsamen para comenzar las maniobras de rescate correspondientes. Durante las labores de ayuda, lograron poner a mucha gente con vida a salvo y mediante la remoción de escombros, y un exhaustivo trabajo, lograron rescatar a cinco personas.

“Al mover las placas de concreto, encontramos cuatro cuerpecitos de niños pequeños junto a su maestra, yo creo que trataron de escapar bajando las escaleras y la maestra los llevaba de la mano, por eso estaban todos juntos”, recuerda Maleni con tristeza. 

También recuerda, que fue necesario ocupar equipo especial para poder levantar las placas de concreto que se habían apilado una tras otra y poder así sacar los cuerpos de las víctimas que el siniestro dejó ese día. 

A más de un año de aquel fatídico incidente, Maleni lo mira en retrospectiva y se siente contenta de pertenecer al cuerpo del ERUM y como reflexión final comenta: “Mi mayor satisfacción como mujer paramédica es el de recibir la gratitud de la gente que ayudo, el hecho de saber que por mi pronta reacción y conocimientos médicos he ayudado a que otra persona llegue con bien y regrese a su casa sano y salvo”.


Cuatro personas que trabajaban en el mantenimiento de la pintura de un edificio, quedaron suspendidos a 14 pisos de altura, debido a que el andamio tuvo una falla, pero en una oportuna respuesta, paramédicos especializados del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México (SSP-CDMX) llegaron y rescataron a dichas personas.

Al mediodía del 3 de julio, unos trabajadores realizaban el mantenimiento de un mural de un edificio ubicado en Paseo de la Reforma, transcurría todo en calma pero una falla mecánica en el andamio provocó que uno de los extremos se inclinará y deslizaran los trabajadores.Ellos reaccionaron y se sostuvieron del andamio dañado, de 14 pisos de altura; ciudadanos que pasan por el lugar observaron el hecho y de inmediato llamaron a los números de emergencia.

Ante esto el servicio de emergencias 911 activo los servicios de emergencia, entre ellos el ERUM, quienes al recibir el reporte se trasladaron al lugar, ya que el tiempo era muy valioso y así evitar una posible tragedia.

En cuestión de segundos los paramédicos llegaron al inmueble, observaron la situación y sin pensarlo subieron a la azotea del edificio, ahí valoraron como poder anclarse para descender y rescatar a las personas, este análisis lo realizaron en segundos ya que entre más pasaba el tiempo, mayor era el riesgo de que los trabajadores cayeran.

Debido a la gran capacitación que reciben los rescatistas, comenzaron las maniobras de descenso vertical, el cual consiste en descolgarse de una cuerda de seguridad y con arneses, conocido mundialmente como rapel.

Tras una estar en posición, descendieron 9 pisos hasta llegar con los trabajadores, en esos momentos para los paramédicos los más importante era ponerlos a salvo. Llegaron, hablaron y tranquilizaron a los hombres, posteriormente los sujetaron con arneses, ya seguros, ascendieron a la azotea del edificio y finalmente los pusieron a salvo.

Los paramédicos y rescatistas Carlos Hernández Colín, Eduardo Alejandro Villar Dimas y Antonio Edgar Martínez Pineda en todo momento acompañaron a los trabajadores, quienes les agradecieron por haberlos rescatado de un fatídico accidente


El día 12 de agosto paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México (SSP-CDMX) brindaron auxilio a un menor, quien sufrió un accidente en las escaleras eléctricas de la estación Chabacano del conocido Metro.

Al medio día y entre el tumulto de gente una mamá y su hijo de tres años recorrían la estación Chabacano, y al descender por unas escaleras eléctricas el pie del menor quedó atrapado entre la pared de metal y los escalones, su madre al ver la escena comenzó a pedir auxilio.

Policías y personal del Metro llegaron al lugar, y al ver la gravedad de la situación solicitaron apoyo.

La base de radio del ERUM lanzó la emergencia de alta prioridad, además de dar indicaciones de llevar equipo de rescate, por lo que paramédicos cercanos a la zona con el equipo especializado se dirigieron a la estación.

Al llegar, observaron al menor atrapado y a la mamá angustiada, sin demora despejaron el lugar de curiosos montaron la herramienta y comenzaron a trabajar.

Después de unos minutos de arduo trabajo y cuidado, los rescatistas lograron crear un espacio, el necesario para que pudieran liberar el pie del pequeño.

Con éxito fue rescatado, recibió la atención prehospitalaria, y fue trasladado a un hospital donde le brindaron un diagnostico específico para descartar alguna herida de gravedad.

El gran trabajo de los paramédicos fue agradecido por la propia madre y por usuarios.



Durante el sismo del 19 de septiembre del año pasado, Valentina Viramontes estaba en la base del ERUM, ubicado en Tlaxcoaque. Ella, junto con otros compañeros, se encontraban descargando el equipo de las unidades que acababan de arribar del simulacro que se había realizado minutos antes en los diferentes puntos de la ciudad de México; de repente, la alerta sísmica se activó, de inmediato pensó en sus familiares, aunque sin demasiada preocupación, ya que recordó que ellos han sido capacitados en un plan de acción ante cualquier emergencia que se presente.  

Respecto a su experiencia durante el sismo comentó: “Lo que más me preocupaba era todo el trabajo que el siniestro iba a ocasionar en la ciudad y la falta de personal para atender las emergencias” también mencionó que, sí tuvo miedo, pues pensó en el sismo de 1985, donde algunos familiares vivieron la catástrofe, que ella había escuchado sus relatos y que ahora ella iba vivir sus propias experiencias del sismo actual. Además recordó que, hubo momentos de desesperación e incertidumbre pues a falta de telefonía y servicios de internet, tuvo que conseguir un radio, por el cual sus demás compañeros reportaban la caída de varios edificios.

Valentina refirió que existe una coordinación en la que cada uno de los integrantes del ERUM se desplaza a realizar actividades específicas. Por lo que, acatando dicha coordinación, ella y su jefe se trasladaron a las instalaciones del Tecnológico de Monterrey, ubicado al sur de la Ciudad de México, para ejecutar labores de rescate y remoción de escombros, lo cual les llevó toda la noche.

Durante los días posteriores, y a pesar del cansancio acumulado, continuó con su labor de ayuda, siendo, el derrumbe de un edificio situado en la calle Álvaro Obregón, una de las labores de salvamento que más recuerda, debido a que participó en el rescate de 28 personas con vida y 49 cadáveres, situación que dejó una huella profunda en ella. 

Para Valentina, este tipo de catástrofe no es la primera a la que se enfrenta, ya que ha estado presente en diferentes incidentes de gran magnitud como la explosión de la Torre de Pemex o la explosión de la pipa en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, por mencionar algunas.

A pesar de la magnitud del siniestro, con una sonrisa, Valentina menciona que “Como servidor público estoy orgullosa de mi labor y de saber que no fallé, que durante esos 15 fatídicos días de septiembre, le di prioridad a mi trabajo día y noche pese a comer y dormir muy poco, tal evento me vino a confirmar mi vocación de servicio y me encuentro muy contenta en la profesión correcta”.    

Acerca de su formación profesional, Valentina comenta que es egresada de la UNAM, e ingresó al ERUM, a través  de una convocatoria con plaza administrativa hace 6 años, refiere que 10 años antes se desempeñó como voluntaria en la Cruz Roja y simultáneamente estudiaba la licenciatura de Cirujano dentista.

Por último, y sin dejar de sonreír, Valentina comenta: “El portar el uniforme es un orgullo y representa un área muy noble, me gusta mucho y es una gran responsabilidad ya que representa brindar ayuda a quien lo siga necesitando”. 




“Yo le decía a la mamá que pujara, que hiciera un último esfuerzo”. Así lo recuerda Jessica Álvarez Trinidad, quien ha pertenecido al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) durante los últimos 6 años, y dice que durante ese tiempo ha enfrentado emergencias de todo tipo, pero una de las más especiales, sin duda, fue la primera vez que atendió un parto en la vía pública.

Ella pertenece al área de Atención médica pre hospitalaria, por lo que, gran parte del tiempo lo pasa dentro de una ambulancia.

Dice que fue hace como 5 años, no recuerda bien la fecha. Aquella tarde recibieron una llamada de emergencia, se trataba de una mujer que requería atención médica pues estaba dando a luz en un taxi.

La escena con la que se encontró al llegar al lugar de los hechos fue desgarradora: el cuerpo de la bebé (era niña) ya había salido casi por completo, excepto por la cabeza, que se encontraba aprisionada aún dentro del cuerpo de la madre. “La mamá estaba desesperada, nos pedía que la ayudáramos”, recuerda Jessica.

Rápidamente llevaron a la madre a la ambulancia y una vez ahí, Jessica y otro compañero continuaron con el procedimiento para tratar de sacar con vida a la recién nacida, “la prioridad era la bebé”, menciona Jessica. Dice que ella y su compañero le decían a la mamá que pujara, que se tranquilizara, y finalmente, después de varios minutos de angustia, pudieron liberarla, reanimarla y trasladarla, junto con la madre, al hospital de Xoco. Al día de hoy, Jessica no sabe qué fue lo que pasó con la bebé.

“Cuando te dicen ‘labor de parto’ llegas con la adrenalina al mil, tú lo que quieres es que el bebé sobreviva” relata Jessica: “la mamá quedó muy cansada al final, estaba muy débil” agrega.

A sus 28 años, Jessica afirma sentirse plena trabajando en el ERUM. “Para mí es la mejor institución, me ha hecho conocer muchas cosas y personas, y sobre todo, madurar”, menciona orgullosa.

Haciendo el recuento de aquella experiencia, Jessica dice que sintió feo por la mamá, aunque ella cree en Dios y siente que Él hace las cosas por algo, pero al final del día: “No queda de otra más que lavar el equipo, lavar la ambulancia, y a seguirle, hay que salir a trabajar”.